Puede estar muy de moda,
pero imitar al mundo
es una mala idea para hacer crecer la iglesia.
lunes 8 de febrero de 2010
Una mala receta para hacer crecer la iglesia
sábado 6 de febrero de 2010
Testimonio del pastor Santiago Castro L
El año 2009, para mí, como cristiano en general y como pastor fue un año de arrepentimiento.Me arrepentí de mi propio pecado y comprendí como nunca antes que mi pecado ofende sobre todo a Dios. Antes creo que me importaba más el daño que causaba a otros o a mí mismo. Ahora concuerdo más con el llamado hijo pródigo, quien declaró: "he pecado contra el cielo y contra ti" (refiriéndose a Dios primeramente y luego a su padre terrenal).
Me arrepentí de buscar mi propia gloria, de confiar en métodos humanos, en estrategias de crecimiento eclesiástico, en fórmulas de libros o de predicadores famosos.
Me arrepentí de querer quedar en la historia como quien plantó una iglesia hija en Iquique. Ahora ya no busco eso; no busco el éxito o mejor dicho no quiero buscarlo. Hoy lo que más quiero es que la gloria sea para Dios, y si Dios lo quiere, Él hará lo que quiera conmigo, ya sea de manera pública o en el mayor de los anonimatos.
Dios me quebrantó y quebrantó también a mi esposa. Y ahora que estamos pasando la prueba, digo ¡Gloria a Dios por ello!
Mi quebranto llegó cuando me puse a criticar a otro ministro de la Palabra, y resultó que todo lo que dije de él Dios me lo enrostró a mí mismo. Me sentí descalificado para estar en el ministerio; me sentí inhabilitado para predicar, para enseñar o guiar a otros. Reconocí que todo lo que estaba viviendo podría ser un burdo engaño. Quise que otro ocupe mi lugar en la iglesia, quise desaparecer. Eso me dolió y me llevó a clamar a Dios.
Esto ocurrió en Julio del 2009. Recuerdo que el sábado 4 le pedí a mi esposa que me acompañe, y procedi a pedirle de rodillas al Señor que me salve, que perdone mis pecados, que me haga nacer de nuevo... y lo más grandioso de todo fue que ¡LO HIZO!
En un comienzo no ocurrió nada especial. Tal vez como otras veces, me calmé después de haber orado, pero poco a poco empecé a experimentar lo que nunca antes había vivido.
Esto fue lo que sucedió:
Dos días después fui a nuestro local de reuniones para tener un tiempo de retiro a solas con Dios. Ese lunes me dediqué a orar y a buscar Palabra de Dios en la Biblia. Podría decir que cada vez quedaba peor con lo que iba encontrando. Como que me quedaba claro que yo no era de Dios, y eso me atormentaba. Lo que menos quería ser era ser un fariseo, es decir un religioso sin más ni más, viviendo en sus propias fuerzas en vez de vivir en Dios.
Llamé en esa mañana a mi amigo Israel y le conté que estaba pasando por una crisis de desesperanza... como otras que había tenido antes. En repetidas ocasiones, antes de empezar una nueva etapa había sufrido ese tipo de crisis. Por ejemplo, antes de terminar una capacitación misionera, antes de servir como misionero, antes de empezar y antes de terminar mis estudios en el Seminario Teológico, antes de servir como pastor en la iglesia madre en Iquique, antes de iniciar el trabajo en la iglesia hija, etcétera. Con Ruth (mi esposa), pensábamos que se trataba de la necesidad de ser lleno del Espíritu Santo, sin sospechar que se trataba de algo más profundo como es ser un verdadero hijo de Dios, salvado y perdonado por los méritos de Cristo.
Conforme a la costumbre, lo natural era esperar pasar la crisis enfocándome más en Dios que en mí, decidiendo vivir por fe en lugar de por emociones... pero con el riesgo de tener más adelante otra recaída. Pero lo grandioso fue que en esa misma tarde, Dios me habría de dar luces de su transformación sobrenatural.
Prosigo: En la tarde de ese lunes 6 de Julio, opté por tomar un tiempo para continuar con la lectura del libro "Mi experiencia con Dios" (de Henry Blackaby). Casi lo dejé a un lado porque me correspondía comenzar con el capítulo 10 que trata de conocer la voluntad de Dios en la iglesia. Pensé que sería mejor ver algo relacionado conmigo y no con la iglesia, pero gracias a Dios, Él usó esas páginas para llevarme a reconocer asuntos tan importantes como son: el saber que la cabeza de nuestra iglesia no soy yo sino que es Cristo (elemental pero en la práctica vivía con el peso de ser la cabeza yo mismo); darme cuenta que no tengo que pretender ser los ojos infalibles de la iglesia, puesto que Dios revela su voluntad a la iglesia entendida como el cuerpo de Cristo y no sólo a quien sirve de pastor o líder; y otros asuntos como estos, que pueden ser de perogrullo para muchos pero que de hecho no lo eran para mi.
En pocas palabras, ese día entendí que Dios sí me habla y que lo hace a través de su Cuerpo; me arrepentí de quitarle el lugar a Jesús en la iglesia y tuve la certeza de que soy nacido de Dios.
Al llegar a la casa, mi esposa no se atrevió a preguntarme cómo me había ido, pero yo me adelanté y le dije que estaba muy bien. Increíble pero cierto. Y más adelante, en las siguientes semanas o meses, pude experimentar gracias a Dios el arrepentimiento del que hablaba unas líneas atrás, y pude disfrutar de la sensación de ser amado por Dios (lo repito, como nunca antes); también pude maravillarme ante la grandeza del evangelio y ver por primera vez a Dios como mi Salvador (teóricamente sabía que lo era, pero lo veía más como La Verdad, en mi vida); y por lo mismo nació en mí un renovado interés y pasión por conocer más el evangelio de Jesucristo y por proclamarlo, como nunca antes.
Como dice mi esposa, antes de pasar por este nuevo nacimiento, podía ser visto como un hombre que busca sinceramente la verdad y que tiene un testimonio moralmente correcto, pero ahora a ella y a otros en la iglesia les resulta más evidente que tengo Vida Espiritual, y eso hasta se nota en la manera en cómo Dios me ha usado al compartir su palabra. Esto francamente me sorprende: si antes sufría al no saber qué Dios quería que predique, ahora me faltan días para compartir lo que Él me revela en su Palabra.
Por estas mismas razones es que tomé tan bien, con tanta serenidad cuando mis autoridades eclesiásticas me informaron que no seguiría pastoreando en Acym Cavancha. Maravillosamente Dios me preparó para ello, y me regaló los mejores meses en el ministerio, antes de salir de Iquique. Es cierto que deseábamos continuar pastoreando en la misma congregación, pero Dios dijo otra cosa.
Salimos de Iquique, como Abraham, sin saber a dónde Dios nos llevaría. Pero por fin, el último día de la Junta General de la Alianza Cristiana y Misionera de Chile, supe que mi nueva destinación sería servir como profesor de religión evangélica en las escuelas rurales que tiene la ACyM en el sur, y ser capellán de esas escuelas.
Al saber que no seguiría en Iquique, les dije a mis autoridades que también me atrae la idea de ser profesor rural (algo así como un deseo pendiente), pero que asimismo me gustaría seguir vinculado a la iglesia. Por esto es que me alegra saber que voy a poder conjugar de alguna manera estas dos vías vocacionales.
PD. ¿Y qué tiene que ver con todo esto la foto de más arriba? En esa foto aparece Ruth conmigo. Les explico. En una cena de disfraces, realizada en el año 2.000, con motivo de la Escuela de Consejería del CENCAMI (Centro de Capacitación Misionera), yo me vestí de durmiente, y cuando correspondió les conté a los presentes que mi disfraz representaba el estado de dormido espiritualmente en que me encontraba. Andaba con una palmatoria y con una vela que significaba mi búsqueda de la verdad; y mi collar era una cadena que aludía a la falta de libertad, del cual colgaba una llave que todavía no sabía cómo usar. Para terminar la historia, cuando el año pasado recibí la convicción de haber nacido de nuevo, me acordé de esta escena de 9 años atrás, y ahora podía celebrar que Cristo me salvó y me hizo libre.
Que Dios nos guíe al conocimiento y práctica de su perfecta voluntad.
Pastor Santiago Castro Leguizamón
sábado 9 de enero de 2010
__Ministerio en la Cárcel de Pozo Almonte__

jueves 24 de diciembre de 2009
Navidad 2009 en Acym Cavancha

lunes 14 de diciembre de 2009
Licenciatura 8º A, Colegio Andrés Bello.
lunes 30 de noviembre de 2009
Exposición de Taller de Lanigrafía
lunes 16 de noviembre de 2009
Película JESÚS

Para verla sólo tienes que hacer clic AQUÍ.
También puedes ver la Película JESÚS en:
Mapudungún
Quechua
Inglés
Urdu
Farsi
Arabe
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Otros idiomas
lunes 9 de noviembre de 2009
Teología de la Soltería
Te recomiendo con todo el corazón estos dos audios sobre este importante tema.
La primera vez que los escuché fue cuando estaba soltero y te aseguro que fue de gran bendición para mi vida.
Vale la pena recibir estos buenos consejos, cargados de sabiduría de Dios.
Pastor Santiago
Teología de la Soltería, Primera Parte - Pastor Sugel Michelén
Teología de la Soltería, Segunda Parte - Pastor Sugel Michelén
Teología de la Soltería, Cuarta Parte - Pastor Sugel Michelén
viernes 6 de noviembre de 2009
Nuevo Grupo de Vida en Acym Cavancha







